All for Joomla All for Webmasters

Nuevos índices de pobreza

Entrevista a José Luis Zalazar

El gobierno nacional dio a conocer, la semana pasada, el descenso del nivel de pobreza en Argentina. El índice de pobreza fue de 25,7 por ciento al cierre del segundo semestre de 2017; 4,6 puntos porcentuales menos respecto al 30,3 por ciento de igual período de 2016, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Frente al primer semestre de 2017, la baja fue de 2,9 puntos porcentuales, al retroceder desde el 28,6 por ciento hasta 25,7 por ciento en los últimos seis meses del año pasado.

En tanto, el nivel de indigencia -comprendido dentro de la medición de pobreza- se ubicó a fines de 2017 en 4,8 por ciento, con una reducción de 1,3 punto porcentual respecto al período julio-diciembre de 2016.

Con un promedio de pobreza del 25,7 por ciento a nivel del país, los aglomerados con menos de 500 mil habitantes mostraron un índice de 26,3 por ciento, mientras que los que tienen mayor población se ubicaron en el 25,5 por ciento.

En base al informe del Indec, sobre un total de 27,5 millones de personas relevadas en 31 aglomerados urbanos, poco más de 7 millones son pobres, y entre ellas, 1,3 millones de habitantes son indigentes.

 

Santa Fe

En Santa Fe, como en el resto del país, estas cifras tienen rostros. Según el Movimiento Los Sin Techo (LST), en la ciudad hay 4.069 familias indigentes. Son personas que no llegan a los $ 6.930 necesarios para poder comer (mientras que para no ser pobre se precisan $ 16.700). De esta forma, para LST la indigencia cero se alcanzaría en Santa Fe con $ 12 millones mensuales, que es la brecha que se necesita para cubrir las necesidades.

“En primer lugar, medir un problema social tan importante como es la pobreza es un paso central para poder resolverlo”, comenzó diciendo el referente social de LST, José Luis “Colo” Zalazar. “Ahora, hay que diferenciar bien qué es pobreza y qué es marginalidad. Uno que está trabajando en los sectores pobres desde hace más de 30 años sabe que los excluidos están marginados del proyecto social. No están en el proyecto económico, político, deportivo, cultural ni religioso. Están afuera del sistema”.

Además, “con el achique de la Asignación Universal por Hijo y la quita a los jubilados, más la inflación nos volvieron a joder, ya que en los pobres repercutió enormemente”, dice el dirigente social.

 

—Zalazar, ¿qué se ve hoy en las villas de la ciudad?

—Lo que se ve en los sectores más postergados es una sensación de escasez; también de impotencia al no conseguir changas; de humillación por tener que ir a los comedores de LST, de Cáritas o Municipales; se siente soledad, la soledad del padre que no se siente patrón de su familia y no puede decidir darles de comer con el sustento de su trabajo; la tristeza de no tener un domingo como el nuestro y en muchos casos no son felices. Ahora, cuando cambian el rancho por una casa son felices, les cambia la cara como si recibieran el Banco Mundial entero. En barrio Santo Domingo hay una abuelita de 85 años que todavía espera su casa. Allí perdimos la batalla. Por ellos es que se siente impotencia.

 

—¿Cómo hacemos para que esos excluidos ingresen al sistema?

—Todo ese sector duro no tiene siquiera para poder cubrir las necesidades básicas para poder comer. El problema que nosotros vemos en Santa Fe es la indigencia. Cuando escuchamos hace dos años “pobreza cero” (uno de los ejes de gobierno de Macri), dijimos que es imposible, es una tomada de pelo. Pero sí decimos que es posible decir “indigencia cero”. Hoy una familia con dos chicos y dos adultos necesita para poder comer $ 6.930. Es imposible que lo tenga, porque a través de la Asignación Universal por Hijo puede llegar a $ 3 mil, y las changas de albañil, pintor y empleada doméstica desaparecieron. Entonces, se generó la cultura de la escasez.

 

—¿En qué consiste esa cultura de la escasez?

—Es la pobreza perpetua. Es esa familia que se levanta hoy en un rancho en Santa Fe y no sabe si sus chicos van a comer, sin van a tener las 1.200 calorías diarias necesarias para crecer. No hay que ser un sociólogo, teólogo ni filósofo para darse cuenta de que esto es muy peligroso.

 

—¿Ustedes ven en Santa Fe a familias que no tienen para comer?

—Todos los días tenemos 50 personas en la puerta del Colegio Mayor (sede de Los Sin Techo) pidiendo para comer. En los comedores nos pasa lo mismo. Llegan cada vez más personas que nos piden para comer. Eso es lo que hay que resolver. El gobierno tiene que liquidar mil pesos a cada familia para que pueda comer. Pero el sistema capitalista perverso y salvaje -como dice Francisco- no piensa en el colectivo. Liquiden, después hablamos de trabajo, conocimiento y todo lo que tenemos que hablar, pero primero démosle de comer.

 

—¿Qué cambió para que Santa Fe llegue a esta realidad?

—No cambió nada. En Navidad repartimos 1.765 cajas navideñas en cada uno de los ranchos de la ciudad de Santa Fe. Recorrimos cada uno de los 1.765 ranchos y no vimos ni un ladrillo. Eso es algo que hay que resolverlo ya. Esa es la pobreza perpetua. Entonces, está bien si los índices marcan que ha descendido la pobreza, pero ¿cuál es esa pobreza? La que está adentro del sistema. Hablemos de los que están afuera de la cancha, de los que miran el partido que otros juegan.

 

—Hay quienes dicen que son vagos que no quieren trabajar...

—Cuando la gente habla de la filosofía del trabajo, no se da cuenta de la magnitud del problema, porque esos indigentes no están preparados para entrar al mundo del trabajo. Por ello hay que capacitarlos para la vida desde el jardín de infantes, para que puedan llegar a la primaria y sacarse su primera fotografía. Después hay que luchar por que terminen la secundaria, y así lograr el titular bien grande en el diario El Litoral que en vez de decir: “Ingresaron 127 estudiantes extranjeros a la Universidad”, diga: “En Santa Fe 10 pobres llegaron a la Universidad”. Sueño con eso. Y Algún día tenemos que festejarlo.

 

—¿Algún pobre asistido por LST llegó alguna vez a la Universidad?

—No... Y ese es el problema. ¿Se imaginan qué lindo sería poder decir que diez chicos de los barrios de Santa Fe ingresaron a estudiar medicina, derecho o ingeniería en la tan amada Ciudad Universitaria?

 

—Para que alguna vez veamos a un joven de LST en la Universidad, antes tienen que pasar otras cosas...

—Ya lo dijimos en infinitas ocasiones, incluso ante el gobernador y el intendente. Hay que resolver el problema de la indigencia. Nosotros estamos trabajando con firmeza en el problema del hábitat: la casa con agua y luz. Santa Fe está en condiciones de poder proclamar a la Argentina que tiene indigencia cero. Sólo hay que buscar la manera de darles de comer a todos. Y después sigamos trabajando con la educación, para que el chico que nazca en barrio El Abasto tenga las mismas oportunidades que el que nace en la Peatonal San Martín, como decía el padre Atilio Rosso (fundador de LST). Si logramos esto, después discutamos de ideología...

 

—¿Qué debe hacer la clase política?

—El Estado lo toma como un número, no como un ciudadano. Debería darles todos sus derechos. Que lean la Constitución y vean que Argentina violó todos los tratados internacionales de derechos humanos. Para lograr la indigencia cero hay que poner el alma y el corazón, dejar la vida, y creer que ese chico que está afuera del sistema puede ser mi hijo; y ese abuelo que hurga en la basura puede haber sido mi papá. Mientras no lo pensemos en estos términos no vamos a resolver el problema. No me dejen en el rancho porque no voy a ser un ángel.

 

Por: Nicolás Loyarte - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

MOVIMIENTO LOS SIN TECHO

San Jerónimo 3328

(3000) Santa Fe - Argentina

 

Estamos en